Los teléfonos móviles se han convertido en una extensión de nosotros mismos, hasta tal punto que, en ocasiones, parece que no sabemos vivir sin ellos. En Ruteon nos mueve la aventura y la exploración, pero también nos atrapa en ocasiones esa pantallita en la palma de la mano. Por eso te vamos a dar unos consejos para que identifiques esta moderna adicción y qué puedes hacer para mitigarla.

¿Realmente el smartphone es una adicción?

Los teléfonos móviles causan adicción, hasta tal punto que ya hay una palabra que lo describe: nomofobia. Y si no me crees, haz memoria: ¿no te has encontrado alguna vez mirando el móvil mientras subes en ascensor? Es un trayecto que dura apenas unos segundos, un minuto a lo sumo. Y es tiempo suficiente para echar mano al smartphone para, como mínimo, comprobar si hay notificaciones nuevas.

Pero va más allá: ¿quién en esos 30 segundos de ascenso hasta su planta no ha llegado incluso a abrir una app, hacer un breve scroll sin mirar nada, solo para bloquear el móvil a continuación? Es una adicción, una adicción blanda, que no destruye vidas a toda velocidad, como otras, pero que también genera dependencia si se prescinde de ella.

Entendemos que los smartphones son parte ya de nuestra vida, y que no podemos vivir sin ellos. Qué diablos, si aquí en Ruteon te hemos estado hablando de las mejores apps para viajar solo. Pero también creemos que el móvil debe ser eso, una herramienta más de nuestro día a día, no nuestra única fuente de entretenimiento, sobre todo porque a veces ni siquiera lo es.

Por eso, te vamos a dar una serie de consejos para mitigar esta moderna adicción. Como verás, son de puro sentido común, pero no solo te ayudarán a dejar un poco el móvil de lado cuando no lo necesitas, creemos que también te servirán para sentirte algo más realizado.

Foto en escala de grises de una persona sosteniendo un smartphone.

El móvil debe ser una herramienta, no quien nos maneje. Foto: Limon Das

Desactiva notificaciones

En gran parte el problema de la adicción al móvil lo genera el propio dispositivo. Y, más concretamente, las aplicaciones. Necesitan que pases tiempo en ellas, que veas anuncios, que compres cosas, es lo que las alimenta. Porque, recuerda, si algo es gratis, tú eres el producto.

Por eso, prueba a limitar las notificaciones de las apps a solo lo realmente importante. Silencia esos grupos con colegas en los que solo se habla de banalidades, porque si alguien necesita algo de ti, de verdad, y no le contestas a un mensaje, te llamará. Y lo mismo para las apps sociales: ¿cuántas de las que recibes al día son realmente relevantes?

Pon límites

Hay pocas cosas más irritantes que estar con una persona y que esta no se despegue del móvil. Y si no te molesta es porque seguramente tú seas esa persona para tus amigos y conocidos. Pero esto no solo se puede aplicar al ámbito social. ¿Recuerdas el ejemplo del ascensor? Evita echar vistazos furtivos que no te aportan nada.

Hay otros ámbitos en los que seguro que puedes limitar el uso de tu smartphone. Somos muchos los que en el trabajo lo utilizamos como distracción, incluso a riesgo de que en algún momento te caiga una advertencia porque, bueno, si estás al móvil no estás trabajando, ya sabes. Prueba a racionar el tiempo de uso, y redúcelo poco a poco. Verás como encuentras otras formas de desconectar.

Un grupo de amigos, reunidos en torno a una mesa, móviles en mano.

A veces nos olvidamos de lo realmente importante. Foto: Afta Putta Gunawan

Haz un plan de uso

Esto va, en esencia, vinculado con todo lo demás. Detecta cuándo debes quitarte del móvil, pero sobre todo reserva tiempo sin él. O para él: dedica 15 minutos, media hora o una hora al día, lo que consideres oportuno, a contestar mensajes que no fueran urgentes, e ignóralos el resto del tiempo.

O simplemente dedica ese tiempo a tu ocio. Reconcíliate con el objetivo que creías que tenían las redes sociales: entretenerte y conectar con gente con la que compartes intereses. No te vas a perder nada interesante porque el algoritmo se encargará de que así sea, y lo sabes. Y si no, seguro que alguien te lo enseñará tarde o temprano, porque aunque vivimos en la cultura de lo inmediato, la vida en realidad no es así.

Y abúrrete

Sí, como lo estás leyendo. Ahora, cuando nos aburrimos (o cuando creemos que nos vamos a aburrir), sacamos el móvil. No sabemos aburrirnos solos y necesitamos que sea ese aparato el que nos provoque tedio. Si estás en un tiempo muerto (como el ya manido ejemplo del ascensor), seguro que hay otra cosa que hacer. Charla con el vecino con el que estás compartiendo un metro cuadrado, repasa cómo te ha ido el día o planifica qué vas a hacer para aprovecharlo al máximo. ¡O deja la mente en blanco! Cualquier cosa, menos mirar el móvil para nada.

Un smartphone sobre un mapa en una mesa, junto a una cámara réflex, un reloj, un boli y una brújula.

¡Sal a explorar! Y no te olvides del móvil… Foto: Vojta Kovařík

Lo importante está fuera del algoritmo de la app de moda

En nuestra exploración del mundo de la adicción al móvil, hemos descubierto cómo este fenómeno puede impactar nuestras vidas. Es esencial encontrar un equilibrio, recordando que cada momento vivido fuera de la pantalla es invaluable. Desconecta, explora, vive aventuras y conecta con el mundo y las personas que te rodean. Ruteon te invita a dejar el móvil a un lado y a sumergirte en las maravillas del mundo real. ¡La verdadera aventura espera más allá de tu pantalla!

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Un joven hace autostop mientras viaja solo

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