Sumergidas en las profundidades, yacen ciudades que cuentan historias de civilizaciones pasadas. Desde la legendaria Atlántida hasta reinos hundidos olvidados por el tiempo, estas ciudades sumergidas ofrecen un vistazo a un mundo oculto bajo las olas, lleno de misterios y maravillas por descubrir. Acompáñanos en un viaje fascinante para explorar estos tesoros submarinos, reliquias de la historia humana esperando ser reveladas.

La legendaria Atlántida y la verdad tras el mito

Si vamos a hablar de ciudades sumergidas y olvidadas por la Historia, este mito mediterráneo es parada obligatoria. Porque, ¿quién no ha oído hablar de la Atlántida? Resumiéndolo al extremo, Atlantis o la Atlántida era una isla poblada por una civilización tan avanzada para su época que se convirtió en la hegemónica, hasta que una catástrofe que duró un día y una noche la hizo desaparecer.

Historias de ciudades desaparecidas bajo las aguas tienen prácticamente todas las culturas del globo, por lo que cabe pensar que, aunque no todas hablen de la misma ciudad, todas se refieran a un mismo suceso catastrófico que debió suceder hacia el 10.000 a.e.c, hace unos 12.000 años.

En el caso de la Atlántida, su historia nos llegó a través de Platón, quien la menciona en dos de sus “Diálogos”, el “Timeo” y el “Critias”. Asegura que es una historia verdadera, dado que pone en boca del filósofo y legislador ateniense Solón sus palabras, a quien a su vez se la habrían contado sacerdotes egipcios en Sais, en el delta del Nilo.

La descripción de su capital es tan detallada, articulada en sucesivos anillos concéntricos, que durante muchos siglos se pensó que tenía que estar basada en hechos reales. Pero a día de hoy no ha aparecido ninguna ciudad sumergida con esas características en la zona en la que se describe que estaba.

Y ese es uno de los motivos por los que puede no haber sido encontrada aún: Platón, por boca de Solón, afirma que se encontraba más allá de las Columnas de Hércules, es decir, del Estrecho de Gibraltar. Lo más probable es que solo quisiera darle un halo de verosimilitud a lo que a todas luces es un relato edificante sobre las virtudes de la sociedad ideal y los peligros del orgullo desmedido.

Pero… ¿Y si no fuera así? ¿Y si de verdad algo catastrófico a nivel global ocurrió hace entre 10.000 y 12.000 años y no una, sino varias ciudades desaparecieron bajo las aguas en todo el mundo? Y prueba de ello son los muchos mitos similares que encontramos en culturas de todo el planeta.

Tres buzos realizan arqueología subacuática en el Mar Negro.

La arqueología submarina está revelando auténticas maravillas. Foto: Oleksandr (Alex) Zakletsky

Las otras Atlántidas: de Ys a Dvaraka

Aunque hay relatos sobre inundaciones catastróficas en casi todas las culturas, no todos refieren a una ciudad o población en concreto. El más conocido, el Diluvio Universal descrito en la Biblia en el Génesis, por ejemplo, no menciona la desaparición de una localidad en concreto porque, bueno, fue un castigo de Dios a los hombres, sin distinción (con el permiso de Noé, claro está).

Los mitos de ciudades antiguas devoradas por el mar no se encajan temporalmente con el de la Atlántida. Por ejemplo, el de la ciudad de Ys, en Bretaña, tuvo lugar entre los siglos V y VI. Era una ciudad que se vio poco a poco acosada por el nivel del mar, y sus habitantes decidieron construir un dique a su alrededor para salvarla de las mareas.

San Winwaleo (o San Guénolé) advirtió de la ira de Dios por la depravación que exhibían (otras versiones del mito, para sorpresa de nadie, señalan a la hija del gobernante como la responsable). El diablo se las ingenió para abrir la única puerta del dique durante una tormenta y la ciudad desapareció bajo las olas (la otra versión dice que la hija del rey tuvo un affaire con el diablo y que este la engañó o convenció para que abriera la puerta del dique, tras lo que ella intentó huir a caballo con su padre, pero el santo instó al gobernante a dejarla atrás, cosa que él hizo, convirtiéndola en sirena).

Dvaraka, por otro lado, fue una ciudad legendaria del subcontinente indio. A diferencia de otras similares, Dvaraka tiene correspondencia con una ciudad real y actual, Dwarka. Era una de las siete ciudades sagradas del hinduismo (Sapta Puri), y cuando los hermanos Pándava volvieron al lugar en el que Dvaraka se erigía, la encontraron hundida bajo el mar.

Este mito, a diferencia de otros, es de los pocos que tiene una base científica detrás: la arqueología submarina en las costas de Dwarka ha descubierto artefactos que avalan la hipótesis de que hubo una población previa que hoy está bajo el nivel del mar. Han sido datados hacia el octavo milenio antes de la era común, aunque los mitos sobre Dvaraka hablan de ella todavía emergida hacia el tercero.

Lo que sí encaja con el mito de la Atlántida son las muchas masas de tierra que hoy están sumergidas, pero que durante la última glaciación estaban sobre el nivel del mar. Hablamos de Doggerland, al este de Inglaterra, en el Mar del Norte, o la inundación del Ponto Euxino, cuando el Mar Negro se convirtió en tal al conectarse con el Mediterráneo y subir drásticamente su nivel.

Y luego tenemos los continentes perdidos de Lemuria o Mu, o las islas fantasmas como las de Tule o San Brandán. La literatura a este respecto es rica y muy amplia, y nos apasiona porque sabemos que, en efecto, hay ciudades sumergidas bajo los océanos.

El arqueólogo submarino Frank Goddio, junto a una estela encontrada en la ciudad sumergida de Heracleion, en Egipto.

En Heracleion se han encontrado estelas completamente intactas. Foto: Christoph Gerigk (©Franck Goddio/Hilti Foundation)

Las Atlántidas reales: del Mediterráneo a China

No son muchas, pero la arqueología ha descubierto que, en efecto, algunas ciudades han terminado sus días bajo el mar. Se trata de poblaciones que, por lo general, sufrieron algún tipo de cataclismo, como un terremoto, que las mandó al fondo. Una de las más conocidas, y quizá la más antigua, es Pavlopetri.

Esta localidad, situada en el punto más meridional de la Grecia continental, parece que estuvo poblada desde hace 5.000 años, y que se debió hundir alrededor del año 1.000 a.e.c. La región sigue a día de hoy sacudida por incontables terremotos, y una serie de ellos hace unos 3.000 años hizo que la tierra sobre la que se levantaba se hundiera por debajo del nivel del mar, y nunca emergió.

Pavlopetri parece que sobrevivió a la descomunal erupción volcánica (hacia el 1.600 a.e.c) que volatilizó media isla de Thera (hoy, Santorini), que sepultó la ciudad de Akrotiri, que causó devastadores daños por toda la costa norte de Creta y cuyos efectos se hicieron notar por todo el Mar Egeo.

Menos vistoso es el yacimiento submarino de Atlit Yam, un poblado neolítico que se encuentra en la costa del actual Israel, entre las ciudades de Haifa y Hadera, sumergido desde el sexto milenio a.e.c.

Más próxima en el tiempo es la ciudad perdida de Heracleion, también conocida como Thonis. Habitada desde el S. XII a.e.c, sufrió constantes terremotos y maremotos, pero eso no impidió que fuera una metrópolis floreciente en el delta del Nilo durante la era de los faraones, y después, dada su proximidad a Alejandría. Sin embargo, en el año 101 a.e.c. desapareció bajo las aguas: se cree que una fuerte inundación provocó la licuefacción del terreno y el mar se tragó gran parte de la ciudad, dado que el suelo era mayoritariamente arcilloso. No desapareció por completo, pero para el S. VIII lo que quedaba de ella había quedado también sumergido.

Y como no todo son desastres naturales, la mano del hombre también ha generado ciudades subacuáticas. La más famosa, por reciente y, por tanto, bien conservada, es Shicheng, en China. Se encuentra en el fondo del Lago Qiandao, el cual se formó por la presa hidroeléctrica del río Xin’an, terminada en 1959. El proyecto, mastodóntico como casi todos los de esa época de industrialización acelerada de China, obligó al gobierno a realojar a unas 300.000 personas, muchas de las cuales vivían en Shicheng, la Ciudad del Leon

Hoy en día se puede visitar, aunque se encuentra a un centenar de metros bajo la superficie, por lo que no es una atracción turística para buceadores inexpertos. Como se inundó rápidamente pero no de forma catastrófica, Shicheng se conserva excepcionalmente bien, como si el tiempo se hubiera detenido.

Imagen generada por IA que muestra los restos de un templo egipcio sepultado bajo las aguas.

Por desgracia (o quizá, por fortuna para los yacimientos), encontrarlos así es imposible.

En la inmensidad de los océanos, las ciudades sumergidas aguardan, llenas de misterios y antiguas historias. Desde Atlántida hasta Pavlopetri, nos sumergimos en un pasado olvidado, explorando maravillas ocultas bajo las olas. Únete a Ruteon en esta emocionante búsqueda submarina, donde cada ruina es una puerta a secretos ancestrales. ¡El gran azul nos llama!

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