Hoy en día estamos acostumbrados a abrir el grifo y beber agua, pero en la naturaleza esto no es así. Incluso el agua más cristalina puede tener parásitos y bacterias, y si la bebes sin tratarla, te vas a llevar una desagradable sorpresa. Por suerte, hay muchas formas de purificar agua hoy en día, para que puedas disfrutar de una forma más plena de tus aventuras, al más puro estilo Ruteon.

Los peligros de beber agua en la naturaleza

Cuando haces una escapada a la naturaleza, lo habitual es llevar tu propio agua. Pero no siempre es posible, por ejemplo, si vas a pernoctar al aire libre y vas cargado con ese equipo. Cada litro de agua es un kilo más que vas a llevar encima, y eso se nota. Por eso, muchos aventureros buscan sobre la marcha cómo hidratarse.

Lo habitual es buscar una fuente de agua, como un manantial, arroyo o río (aunque aquí en Ruteon ya te explicamos cómo encontrar agua hasta en el desierto). El sentido común dice que si es agua corriente se puede beber, y que si está estancada, no. Pero eso no es del todo cierto. ¿Quién te dice que corriente arriba no haya un animal muerto en el cauce?

Beber en cualquier fuente de agua natural es jugar a la ruleta rusa. El agua sin tratar, aunque la encuentres en un prístino riachuelo, puede tener todo tipo de bacterias, virus y protozoos, los cuales pueden provocar enfermedades muy variadas, desde problemas gastrointestinales a graves infecciones que, en el peor de los casos, pueden acabar con la vida del malogrado aventurero que bebió de donde no debía.

Una mesa y sillas de acampada, vistas a través de la entrada a una tienda de campaña, con un lago al fondo

Te recomendamos decir «de ese agua no beberé» si no se ha tratado previamente. Foto: Uriel Mont

Cómo tratar el agua en tus expediciones

Por suerte, hoy en día hay soluciones para estos problemas. Hay muchas maneras de tratar el agua para potabilizarla, y de esa manera reducir drásticamente el riesgo de enfermar por esa causa en tus aventuras. Te mostramos diversos modos, que van desde las formas más tradicionales y contrastadas a la última tecnología en purificación de agua.

Hervir el agua

Si algo funciona, no lo toques, y hervir el agua para poder beberlo sin peligro es algo que el ser humano lleva haciendo desde los albores de la civilización. Hervir el agua te garantiza que eliminarás el 100% de las sustancias nocivas y las bacterias, pero, lógicamente, tiene algunos problemas.

Para empezar, necesitarás un fuego y un recipiente donde hervirlo. Si cuentas con un buen cuchillo de aventura podrás preparar una hoguera sin problemas, pero, ¿y si no hay madera a tu alrededor? ¿Y si está todo húmedo y no prende la yesca? Y aunque logres encender el fuego, ¿y si no tienes ni una botella donde hervir el agua?

Por suerte, hasta una botella de plástico te valdrá para hervir el agua. Porque la ciencia es tu aliada, y dado que el PVC se derrite a más de 100ºC, el agua podrá hervir en su interior sin fundirse. Se ennegrecerá y puede que dé algo de sabor al agua que contenga, pero te salvará el día igualmente.

Una tetera hierve agua sobre una fogata en un bosque

Puedes aprovechar para, en lugar de hervir solo agua, hacerte una infusión que te ayude a reponer fuerzas. Foto: Önder Örtel

Filtrar el agua

Dentro de los filtros para el agua, podemos dividirlos en dos categorías: filtros naturales y tecnológicos. Los primeros hacen uso de la ciencia y la naturaleza para filtrar el agua, y se pueden encontrar en tus expediciones, mientras que los segundos debes adquirirlos con antelación y llevarlos contigo.

Para entender cómo funciona un filtro hecho con elementos naturales debes pensar que es una especie de embudo: el agua va a pasar por capas de materiales cada vez más finos, purificándose por el camino. La manera más habitual de hacerlo pasa por cortar la base de una botella, ponerla boca abajo y llenarla, por este orden:

  • Una pieza de algodón: será lo último que atraviese nuestra agua. En caso de necesidad, valdrá hasta una camiseta, aunque lógicamente no es lo más higiénico.
  • Una capa de carbón activo: puedes utilizar los restos de madera carbonizados, pero no es lo más óptimo.
  • Una capa de arena fina.
  • Una capa de arena gruesa.
  • Una capa de grava.

Hay mil “recetas” diferentes, pero todas comparten la misma filosofía. Hay quien recomienda añadir una capa de hierba limpia entre la grava y la arena, y quien sugiere que es mejor que esta esté entre el carbón y el paño. Hay quien rodea la capa de grava de capas de arena, y quien coloca la arena al final, entre el carbón y el algodón. El consejo unánime es filtrar con un tamiz el agua sucia antes del proceso, para evitar que los restos más gruesos puedan afectar a la eficacia del filtro.

De ese modo, el agua atravesará las pierdas de la grava, la arena gruesa, la arena fina, el carbón y el paño de algodón, y saldrá por la boquilla de la botella bastante filtrada. Este sistema imita a la naturaleza: el agua de un manantial brota de la roca y, en principio, es potable porque se ha abierto camino a través de capas y capas de sedimentos que han atrapado cualquier tipo de bacteria, virus o parásito que pudiera tener.

Sin embargo, estos métodos no te garantizan una completa purificación, por lo que solo son recomendables en casos de extrema necesidad. Recuerda que aunque beber agua sin filtrar o mal filtrada puede tener consecuencias, no se suele poder pasar más de tres días sin beber, por lo que hay ocasiones en las que es necesario correr el riesgo.

Collage con imágenes de dos sistemas de filtrado mecánico, por gravedad y de estilo pajita.

La última tecnología, al rescate del aventurero intrépido. Foto: LifeStraw

Filtros mecánicos

Ahora bien, hay soluciones de alta tecnología que garantizan limpiar el agua en un 99,9% de bacterias y otros microorganismos dañinos. Hay muchos tipos de filtros mecánicos, como tubos que te permiten beber directamente de cualquier fuente de agua o botellas que filtran por presión. Sus usos son limitados, pues pierden eficacia con el tiempo, pero son ligeros y apenas ocupan sitio en la impedimenta de cualquier aventurero.

Los filtros de estilo “straw” o “pajita” te permiten beber directamente de la fuente de agua, o también acoplarse a una botella y depurar el agua cuando bebas de ella. Otros funcionan por gravedad, sin trabajo extra por tu parte: solo deberás llenar la bolsa del depósito, colgarla de algún lado alto y esperar a que el agua atraviese la manguera y el filtro que se encuentra al final para que sea completamente potable.

Los hay más aparatosos, pero ese tamaño extra también hace que resulten más sofisticados. Es el caso de los filtros por presión, en los que debes bombear el agua para que atraviese el sistema de filtrado y quede completamente potabilizado.

Este tipo de filtros mecánicos pueden ser desechables o funcionar con recambios. En función del uso que le vayas a dar te interesará más un tipo u otro: si solo vas a utilizarlos de forma ocasional, los desechables de un solo uso te pueden salvar del apuro, pero a la larga los recambios siempre son más económicos.

Un par de aventureros hierven agua en un paraje montañoso

No permitas que el agua contaminada arruine tus expediciones. Foto: Marco

En definitiva, no te olvides de llevar agua en tus expediciones, o de alguna forma de poder hacer potable el agua que en ellas te encuentres. Disfruta de la aventura al estilo Ruteon, respetando la naturaleza, pero también cuidando de ti mismo, sin correr riesgos innecesarios.

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