Explorando el Machu Picchu de África entre rinocerontes, ciudades perdidas y arte rupestre

Zimbabwe no está en el radar del gran turismo, pero tiene algo muy especial. Algo que lo diferencia incluso de cualquier otro país del planeta. Es el único país del mundo cuyo nombre procede de un yacimiento arqueológico.

Ese lugar es Gran Zimbabue, cuyo nombre deriva de una expresión en lengua shona que suele traducirse como «grandes casas de piedra».

Acabamos de regresar de una auténtica aventura recorriendo este país, intentando conocer algunas de sus realidades y explorando varios de sus enclaves más desconocidos.

En el corazón del África austral, Zimbabue es, por supuesto, un lugar privilegiado para observar la gran fauna africana. Pero también es un país donde arqueología, naturaleza e historia se mezclan de una forma difícil de encontrar en cualquier otro rincón del planeta.

Gran fauna africana: un safari entre los Cinco Grandes

Zimbabwe es uno de los mejores lugares de África para observar a los llamados Cinco Grandes: búfalo, león, rinoceronte, elefante y leopardo.

A ellos se suman jirafas, cebras, hipopótamos, cocodrilos, innumerables especies de antílopes y una extraordinaria diversidad de aves que convierten cada jornada de safari en una auténtica exploración.

Recorrimos espacios naturales como el Parque Nacional de Hwange y otras reservas donde los grandes mamíferos campan a sus anchas por la sabana africana. Pero esa fauna extraordinaria también esconde una realidad mucho más compleja.

Rangers, furtivos y el conflicto entre el ser humano y la fauna

Otra de las realidades que queríamos conocer era la de la lucha contra la caza furtiva. Una guerra silenciosa que se desarrolla en algunos de los territorios más salvajes del planeta.

El cuerno de rinoceronte continúa alcanzando precios enormes en el mercado ilegal. Un solo animal puede transportar sobre su cabeza una mercancía valorada en cientos de miles de dólares, alimentando redes criminales internacionales que siguen poniendo en peligro la supervivencia de la especie.

Tuvimos la oportunidad de acompañar a un grupo de rangers, rastrear rinocerontes y caminar junto a ellos. Una realidad muy viva, según pudimos recoger hay unos 22 incidentes con furtivos al mes. Una guerra muy real, que se está cobrando vidas humanas también.

Pero el viaje también nos obligó a cuestionar algunas ideas preconcebidas.

Desde Europa resulta sencillo pensar en la caza únicamente como un problema moral. Sin embargo, sobre el terreno descubres una realidad mucho más compleja. En muchas comunidades rurales la fauna salvaje convive directamente con las personas. Los elefantes destruyen cultivos, rompen depósitos de agua y pueden dejar sin alimento a familias enteras en apenas una noche. Los leones, búfalos o hipopótamos también generan conflictos y, en ocasiones, incluso provocan víctimas humanas. La presión de los humanos, cada vez deja menos espacio a la fauna y esos conflictos siguen ocurriendo.

¿Que pasaría si tu familia tiene poco acceso a la carne y una pieza solucionaría un mes el alimento? ¿Matarías un rinoceronte si eso solucionara tu vida para siempre?

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Gran Zimbabwe: el Machu Picchu de África

Uno de los principales objetivos de nuestra expedición era documentar algunos de los yacimientos arqueológicos pertenecientes a la cultura Zimbabwe, que como imaginábamos, muchos permanecen alejados de cualquier circuito turístico.

Recorrer estos enclaves prácticamente en solitario, con fragmentos de cerámica brotando de la tierra y enormes murallas emergiendo entre la vegetación, nos hizo sentir la emoción de quienes descubrían antiguas ciudades perdidas.

Visitamos lugares como Khami, Nalatale, DHolo Dholo y, por supuesto, Gran Zimbabue.

África merece que sus grandes ciudades históricas reciban el mismo reconocimiento que otros enclaves arqueológicos mundialmente famosos. Gran Zimbabue posee una belleza monumental comparable a cualquiera de ellos. Sus enormes murallas de granito, de más de 10 metros, levantadas sin utilizar mortero, siguen sorprendiendo casi mil años después de su construcción.

El misterio de Gran Zimbabwe y las minas del rey Salomón

Durante décadas, los europeos se negaron a aceptar que aquellas ciudades hubieran sido construidas por pueblos africanos. Su complejidad llevó a atribuirlas a fenicios, árabes, hebreos o antiguas civilizaciones mediterráneas. El misterio fue por qué durante tanto tiempo se necesitó negar que aquella extraordinaria civilización hubiera sido africana. Gran Zimbabue controló importantes rutas comerciales por las que circulaban oro, marfil y otros productos hacia la costa del océano Índico. Aquella riqueza alimentó uno de los grandes mitos de la exploración. Muchos exploradores pensaron que aquellas podían ser las legendarias minas del rey Salomón o el bíblico reino de Ofir, del que hablaban las Escrituras. Hoy todavía pueden contemplarse pequeños objetos de oro recuperados en el yacimiento. Piezas que siguen planteando una pregunta fascinante. ¿Qué cultura era aquella que hacían hasta sus clavos de oro?

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Matobo y el arte rupestre de los primeros habitantes del África austral

Como broche final al viaje, llegamos al Parque Nacional de Matobo. Un paisaje formado por gigantescas montañas de granito, cuevas y oquedades donde se conserva uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del continente africano. Las pinturas realizadas por los antiguos pueblos cazadores-recolectores San muestran escenas de caza, animales, figuras humanas y representaciones simbólicas que todavía hoy siguen siendo objeto de estudio. Sus escenas nos recordaban inevitablemente a Tassili n’Ajjer, en Argelia.

Nuestros guías locales siguen encontrando nuevos sitios de pinturas cada año.

Explorar Zimbabwe es viajar a una África desconocida

Pocos países reúnen tanta diversidad en un solo viaje. La emoción de caminar junto a rinocerontes protegidos por rangers. La belleza salvaje de los parques nacionales. El conflicto permanente entre las personas y la fauna. La sensación de recorrer ciudades perdidas donde la arqueología brota literalmente del suelo. Y el silencio de cuevas que conservan algunas de las manifestaciones artísticas más antiguas del ser humano en el África austral.

Un país donde la historia, la naturaleza y la exploración siguen caminando de la mano.

Y probablemente uno de los destinos más fascinantes y desconocidos de todo el continente africano. Por eso es una aventura Ruteon.

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