María Dolores “Lola” Higueras, pionera de la arqueología subacuática en España, ha amadrinado el nuevo A-21 Poseidón de la Armada. El bautizo, celebrado el 18 de septiembre de 2026 en el astillero de Navantia en Puerto Real, une en una misma historia la memoria del patrimonio sumergido, la seguridad de los submarinistas y el futuro de la intervención bajo el mar.

La botella se rompió contra el casco y el nombre de Poseidón quedó unido para siempre al de su madrina. El acto tuvo lugar en la dársena del dique, después de que el buque fuera puesto a flote durante esa misma semana mediante el llenado del dique. No fue, por tanto, una botadura convencional por deslizamiento, sino el bautizo naval de un barco ya a flote.

La elección de Lola Higueras no es solo un homenaje a una trayectoria extraordinaria. También guarda una relación directa con la misión del nuevo barco: el A-21 será la principal unidad de la Armada para apoyar operaciones de buceo, salvamento y rescate de submarinos, y entre sus cometidos figura expresamente la protección del patrimonio arqueológico sumergido.

“Una vida frente al mar, sobre el mar y bajo el mar”.

María Dolores “Lola” Higueras, discurso como madrina del A-21 Poseidón

Así resumió Lola Higueras su trayectoria durante el discurso pronunciado como madrina del Poseidón. La frase, que puede escucharse en el minuto 00:23 del vídeo, condensa más de medio siglo de investigación, buceo, docencia y defensa de la cultura marítima.

Discurso íntegro de María Dolores “Lola” Higueras como madrina del A-21 Poseidón. Puerto Real, 18 de septiembre de 2026.

Lola Higueras: una pionera bajo el mar

María Dolores Higueras Rodríguez nació en Madrid en 1945 y se formó como historiadora americanista. Se licenció en Historia de América por la Universidad de Madrid en 1969 y, un año después, obtuvo el título de buceadora de primera categoría. Aquella combinación de archivo, historia y experiencia directa bajo el agua marcaría el resto de su vida profesional.

Desde 1970 desarrolló buena parte de su carrera en el Museo Naval de Madrid, primero al frente de tareas de investigación y más tarde en responsabilidades relacionadas con la conservación, la investigación y las exposiciones. Su trabajo ayudó a convertir la historia naval y el patrimonio subacuático en campos de estudio, protección y divulgación mucho más visibles en España.

También participó en la formación de nuevas generaciones. Impartió cursos y seminarios cuando la arqueología subacuática todavía estaba consolidándose como disciplina académica en nuestro país, formó parte de la Junta Nacional de Arqueología Subacuática y fue nombrada buceadora de honor del Centro de Buceo de la Armada.

La Universitat Politècnica de València la invistió doctora honoris causa en 2025 y destacó entonces sus más de cinco décadas dedicadas a la historia marítima, la arqueología subacuática y la conservación del patrimonio cultural. La universidad recordó asimismo su condición de primera mujer buceadora profesional de la Armada, sus más de doscientas publicaciones y su participación en proyectos fundamentales, entre ellos la edición crítica de la expedición Malaspina y trabajos sobre la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano.

María Dolores Lola Higueras, madrina del A-21 Poseidón, junto a la dotación del buque
María Dolores “Lola” Higueras con la dotación del A-21 Poseidón tras el bautizo del buque. Fotografía: A. Carrasco.

El discurso de una madrina que ha dedicado su vida al mar

En su intervención ante el casco del A-21 Poseidón, Lola Higueras habló del bautizo como un momento profundamente emocionante. Recordó a las personas que hicieron posible su trayectoria y comenzó por su familia, a la que agradeció apoyo, cariño y espacio para desarrollar su vocación.

Pero el discurso no se quedó en la memoria personal. Higueras conectó su historia con el futuro del buque y con una idea que ha defendido durante décadas: los fondos marinos no son únicamente un escenario de operaciones, sino también un archivo histórico que debe estudiarse y protegerse.

“Ese museo silencioso que custodia nuestro rico patrimonio sumergido”.

Lola Higueras

Por qué Lola Higueras es una madrina especialmente significativa

La figura de la madrina forma parte de una larga tradición naval. Da nombre al barco en el acto de bautizo y queda simbólicamente vinculada a él durante toda su vida operativa. En el caso del Poseidón, esa relación tiene una coherencia poco habitual.

Lola Higueras abrió caminos en espacios que durante mucho tiempo estuvieron reservados casi exclusivamente a los hombres. Buceó, investigó, enseñó y defendió el patrimonio sumergido cuando apenas existían estructuras estables para hacerlo. El barco que ahora amadrina empleará tecnología capaz de descender a grandes profundidades, localizar objetos y trabajar en contextos extremos, pero también tendrá la obligación de proteger los vestigios históricos depositados en el fondo del mar.

El vínculo entre ambos no es decorativo: representa el encuentro entre experiencia humana, memoria y tecnología. Si la arqueología subacuática intenta leer las huellas del pasado sin destruirlas, el Poseidón nace para intervenir bajo el agua con más seguridad, precisión y capacidad.

En Ruteon llevamos años acercándonos al mundo sumergido desde esa misma mezcla de exploración y conocimiento, tanto en nuestro curso de Exploración Subacuática como en historias sobre ciudades y paisajes que quedaron bajo el mar. El bautizo del A-21 recuerda que explorar no consiste solo en llegar: también exige comprender, documentar y conservar.

Qué es el A-21 Poseidón y para qué servirá

El Poseidón es un Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática, conocido por las siglas BAM-IS. Está llamado a relevar al buque de salvamento y rescate Neptuno y a convertirse en la principal plataforma de la Armada para las operaciones de buceo.

Su construcción responde, entre otras necesidades, al apoyo y la seguridad de las dotaciones de los nuevos submarinos S-80. Según Navantia, podrá transportar un minisubmarino de rescate y operar vehículos submarinos controlados remotamente hasta los 3.000 metros de profundidad.

Sus principales capacidades

  • Intervenciones subacuáticas a gran profundidad con mezcla de gases.
  • Reparaciones submarinas y recuperación de objetos sumergidos.
  • Búsqueda, localización, detección e identificación bajo el agua.
  • Tratamiento hiperbárico de accidentes de buceo.
  • Protección del patrimonio arqueológico sumergido.
  • Formación y adiestramiento de unidades de buceo.
  • Apoyo a operaciones de salvamento y rescate de submarinos.

El A-21 será además el primer buque de la Armada con certificación MOSHIP, que lo capacita para actuar como buque nodriza de los sistemas de rescate submarino de la OTAN y de Estados Unidos. En términos sencillos: podrá recibir y apoyar equipos internacionales especializados cuando una emergencia submarina exija una respuesta coordinada.

El programa comenzó en 2021 y, de acuerdo con la información oficial, sostiene un promedio anual de más de 800 puestos de trabajo entre empleo directo, indirecto e inducido. El acto de Puerto Real marca un hito visible, aunque el valor real del barco se medirá más adelante en su capacidad para proteger vidas, apoyar a los buceadores y trabajar con rigor en el fondo del mar.

Del Neptuno al Poseidón: continuidad y salto tecnológico

El nombre elegido establece una continuidad evidente con el Neptuno, pero también señala un salto generacional. Las operaciones de rescate submarino exigen localizar con rapidez, desplegar vehículos, mantener comunicaciones, atender posibles accidentes de buceo y coordinar equipos muy distintos. Convertir un barco en una plataforma capaz de integrar todas esas funciones es tan importante como su potencia o su tamaño.

La dimensión arqueológica añade otra capa. Un pecio puede ser al mismo tiempo un obstáculo, una tumba, una prueba histórica y un yacimiento protegido. Intervenir correctamente requiere tecnología, pero también criterio científico y respeto. Que Lola Higueras sea la madrina del buque convierte esa obligación en parte de su relato fundacional.

Una vida que abre camino a otras

En el bautizo del Poseidón se encontraron dos historias de futuro. La primera es industrial y tecnológica: la de un buque concebido para ampliar las capacidades españolas de intervención, buceo y rescate submarino. La segunda es humana: la de una mujer que entró en ámbitos en los que casi no había referentes femeninos y ayudó a cambiar la manera de mirar el patrimonio naval.

Lola Higueras no amadrina el A-21 únicamente por haber sido la primera. Lo hace por todo lo que vino después: décadas de investigación, docencia, conservación y divulgación. Su discurso recordó que detrás de una trayectoria pionera siempre hay personas, instituciones y aprendizajes compartidos. Y dejó una frase capaz de acompañar al nuevo barco durante su vida operativa: frente al mar, sobre el mar y bajo el mar.

En Ruteon celebramos este reconocimiento a una exploradora del conocimiento y a una defensora de ese inmenso archivo que permanece oculto bajo las aguas. El Poseidón nace para acudir allí donde el mar exige preparación, cooperación y respeto. Difícilmente podría haber encontrado una madrina más vinculada a esa misión.


Fuentes consultadas: Navantia, bautizo del BAM-IS A-21 Poseidón; SEPI, capacidades del A-21 Poseidón; Universitat Politècnica de València; Proyecto Arqueólogas. Discurso e imagen del acto facilitados a Ruteon. Fotografía: A. Carrasco. La imagen destacada es una recreación editorial generada para Ruteon y no reproduce de forma exacta el diseño del buque.

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