23 de mayo de 2025 — Hoy despedimos a Sebastião Salgado, el fotógrafo brasileño que transformó la cámara en brújula moral y el blanco y negro en lenguaje universal. Falleció en París a los 81 años, víctima de una leucemia derivada de una malaria contraída en 2010 durante su proyecto «Génesis»

Un explorador de la condición humana

Nacido en Aimorés, Minas Gerais, en 1944, Salgado estudió economía antes de abrazar la fotografía en los años 70. Su lente recorrió más de 130 países, documentando desde los garimpeiros de Serra Pelada hasta las tribus del Amazonas, pasando por migraciones masivas y conflictos olvidados.

Su obra, lejos de ser mero testimonio, fue una expedición estética y ética al corazón de la humanidad. Series como «Éxodos», «Trabajadores» y «Amazonia» no solo capturaron imágenes; narraron epopeyas humanas con una belleza que desafiaba la crudeza del contenido .

El arte de ver y devolver

Sebastião Salgado entendió que mirar no era suficiente: había que ver. Y ver, para él, significaba implicarse. Por eso su fotografía no fue contemplativa, fue militante. Militante del humanismo, de la belleza como trinchera, del planeta como herencia común.

Su obra fue siempre incómoda para los indiferentes y un refugio para los sensibles. Y en esa tensión está su grandeza: nos obligó a no mirar a otro lado. A veces con dolor, otras con asombro. Siempre con dignidad.

Un último disparo, una última siembra

Hoy no muere un fotógrafo. Hoy se apaga una mirada que iluminó rincones oscuros del mundo para hacernos ver, no solo con los ojos, sino con la conciencia. Pero su obra, como una semilla bien plantada, seguirá brotando en cada persona que decida mirar el mundo con más compasión, más responsabilidad y más belleza.

Y es que hay legados que no se entierran: florecen.

Galería Sebastião Salgado

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